lunes, 10 de septiembre de 2012

María y Paula


A veces no soporto dedicar la mayor parte de mis días a un trabajo en el que no creo y busco una forma de encontrar un sentido a lo que hago, una manera de lograr esa quimera a la que llaman autorrealización.

A veces me siento encerrado dentro de mí mismo, presa de una mente incapaz de comprender y dar sentido al mundo que le rodea, encerrado dentro de un lenguaje que no me deja expresar lo que pienso y siento.

Y entonces voy paseando y veo a María y a Paula a mi lado, cogidas de la mano, mirándose a los ojos y riéndose y de repente todo encaja, las palabras y las ideas ya no son necesarias, sé que si hay algo parecido a un sentido de la vida es éste, y la sola imagen me explica todo aquello para lo que las palabras se quedan cortas, llega a ese mundo al que el lenguaje no puede acceder.

Ojalá se cayera más a menudo el telón de la mente y el lenguaje y pudiéramos ver con más frecuencia la realidad desnuda.

Ojalá siempre pueda verlas caminando a mi lado.

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