jueves, 6 de abril de 2017

El soldado


El soldado miraba absorto el paisaje helado. No podía dejar de pensar en su mala suerte por ser el único que hacía guardia aquella gélida noche. Sabía que dentro de las tiendas de campaña todos los soldados dormían. Él era el único despierto. De algún modo, él era el único que estaba allí.


Cuando nos dormimos desconectamos nuestro cerebro durante unas horas. Nos convertimos en un trozo de carne inconsciente que respira pesadamente y apenas se mueve. Así que ahí estaba él completamente sólo, rodeado de seres inconscientes, desconectados, con el cerebro apagado (o al menos en hibernación).


Dormir es apagar gran parte de las funciones del cerebro. Después, pasadas unas horas, al despertar volvemos "donde lo habíamos dejado", el cerebro recupera los recuerdos y la información necesaria para posicionarnos de nuevo en el mundo. Nos permite recuperar los datos de quiénes somos, del día en que vivíamos y de lo que nos ha ocurrido en el pasado. ¿Qué pasaría si algún día al despertar alguno de estos procesos fallara? Despertaríamos en un mundo desconocido, desorientados, sin saber quienes somos, descarrilados de un tren en el que ya no sabemos que un día montamos. Todos los soldados que roncaban a su espalda se durmieron con la certeza de quienes eran y quiénes seguirían siendo al despertar.


El soldado miró al horizonte y le pareció que el negro comenzaba a tornarse en azulado, que el alba empezaba a despuntar, aunque no estaba seguro de si era así o si sólo estaba viendo lo que deseaba observar. Alguno de los soldados que dormía estaría soñando. ¿Qué es soñar? Es vivir otra vida, es ver otro mundo imaginario en el que ya no somos aquel que se durmió. No estamos posicionados en un día concreto, simplemente estamos ahí viviendo un mundo irreal.


Aquellos chicos que soñaban también estaban solos como él. Visitaban extraños mundos que creían compartir con otros seres pero en realidad no había nadie con ellos. ¿Le pasaría a él lo mismo? ¿No será este un extraño mundo que creemos compartir cuando en realidad estamos solos y todo es una ilusión? ¿No estaremos durmiendo en un gran cuartel soñando que aquí vivimos mientras otro hace guardia?

Quizás sólo los que duermen visitan mundos reales, cruzan puertas que no vemos los despiertos.

Un viento frío sopló de frente hacia el soldado. ¡Qué larga podía ser una noche de guardia y qué corta para los que roncaban! Cuando los chicos despertaran, volverían a sus rutinas. Obedecerían las órdenes de los superiores, comerían, se asearían, harían marchas, pelarían patatas... ¿No era todo eso de algún modo seguir dormido? Él ahora mismo se sentía realmente despierto pero sabía que la mayor parte del día en realidad la pasamos en un estado aletargado: cumpliendo obligaciones, haciendo planes, organizando cosas. Incluso cuando tenemos tiempo de ocio, a menudo nos tumbamos junto al televisor cambiando de un canal a otro, buscando algo que nos entretenga. O leemos el periódico con el mismo fin. Es como si cuando realmente podemos disponer de nuestro tiempo en el fondo no queremos hacerlo y buscamos algo que nos mantenga aletargados. ¿Cuánto tiempo estamos realmente despiertos? Decimos que dormimos ocho horas y estamos despiertos el resto de la jornada pero, ¿realmente es así? ¿No será que completamente despiertos estamos sólo unos minutos?

Nos sentimos como algo que va "montado aquí arriba", nuestro yo va observando y supuestamente dirigiendo las acciones y el entretenimiento diario pero, ¿realmente lo controla o es tan sólo un pasajero que va aquí arriba mirando el paisaje llevado siempre por los deseos del cuerpo y las obligaciones diarias?

El soldado ahora veía todo eso con claridad. Pensaba que paseando por la calle entre la gente, serían pocos los que como él estarían realmente despiertos. ¿Se reconocerían los despiertos entre sí?

¿Habría alguna forma de despertar aún más? Los dormidos no eligen cuando despiertan y los aletargados tampoco son conscientes de que no están realmente despiertos, ¿podría despertar él de su letargo a una especie de "nivel superior" donde los despiertos vieran como zombis a la gente como él? ¿Habría alguno de esos despiertos por la calle pero somos incapaces de reconocerlos desde nuestra somnolencia y ellos tampoco pueden decirnos que estamos dormidos porque no les entendemos? ¿Será alguno de esos a los que llamamos raros, inadaptados o directamente locos?

Ahora sí que parecía que amanecía. El soldado comenzaba a verse vencido por el sueño. Sólo deseaba irse a dormir, disfrutar de esa desconexión en la que quizá visitaría otros mundos, aunque a cambio de recordar como mucho algunos fragmentos inconexos de esas visitas. ¿Era un mundo superior o inferior? Seguramente era simplemente distinto.

2 comentarios:

  1. Muy bueno, como siempre! Yo también creo que se puede estar menos despierto o muy despierto. Hay quienes, como zombies, pasan la vida sin despertar realmente. Me encanta mirar al cielo, sea cuando sea, y respirar sintiendo que respiro, queriendo sentir que estoy realmente despierto , - ) Leyéndote sé que lo estoy , - ) Saludos!!!!!!!!

    ResponderEliminar
  2. Gracias, me alegro de que te haya gustado ;)

    ResponderEliminar